Claudia Aracena es parte de la historia de ST. A lo largo de los años ha asumido distintos desafíos, dentro y fuera de la empresa, pero siempre manteniendo un vínculo basado en la confianza, el respeto y el liderazgo compartido. Hoy, desde su propia vereda, nos comparte su experiencia de crecimiento profesional y humano junto a ST, una casa a la que siempre ha podido volver.
Hay liderazgos que se construyen desde la experiencia y la confianza, y la trayectoria de Claudia Aracena en ST es reflejo de eso: un liderazgo que evoluciona, se fortalece y permanece, incluso cuando los caminos se separan temporalmente. Claudia es Ingeniera Civil Industrial y oriunda de Concepción. Ingresó a ST el año 2004 como Ingeniera de Contrato en DET. Desde su primer contacto con la empresa recuerda un ambiente marcado por la amabilidad, la empatía y un trato profundamente humano. “Desde la primera entrevista sentí cercanía y respeto. Había personas muy comprometidas, no solo con el trabajo, sino también con quienes formábamos parte del equipo”, comenta.
En 2007 asumió como Coordinadora de Contrato, rol que —según relata— fue clave en su desarrollo profesional. Liderar equipos, organizar procesos y coordinar personas se transformaron en desafíos diarios que la impulsaron a fortalecer sus habilidades de liderazgo. En paralelo, cursaba un magíster en Leyes, etapa en la que recibió una oferta laboral externa que decidió aceptar. Su salida de ST se dio en muy buenos términos, siempre desde el respeto mutuo y la satisfacción de ver crecer a la organización y sus personas.
Dos años más tarde, ya de regreso en Rancagua, Claudia volvió a ST para asumir un desafío mayor: la empresa se había adjudicado un contrato de gran envergadura, transversal a siete divisiones. En esta nueva etapa, estuvo a cargo inicialmente de 70 personas, cifra que finalmente superó las 100. Como Ingeniera Residente, debió viajar frecuentemente al norte, liderando equipos en terreno y enfrentando un contexto de fuerte crecimiento organizacional. “Fueron años muy intensos, pero también de enorme aprendizaje. Crecimos juntos, la empresa y yo”, recuerda.
Su desarrollo continuó con la asunción de la Gerencia de Procurement y, posteriormente, con su incorporación a un contrato de Bodega en el norte de Chile, donde tuvo la misión de evaluar y mejorar el servicio. En ese periodo, tanto la operación como la organización lograron estabilizarse, en gran parte gracias a un liderazgo enfocado en procesos, cumplimiento y trabajo colaborativo.
Durante este proceso, Claudia vivió una etapa personal muy significativa: su primer embarazo. Destaca especialmente el apoyo recibido por parte de la empresa, lo que reafirmó su percepción de un liderazgo consciente y cercano. Tras su postnatal, se reincorporó como Jefa del Departamento de Estudios y luego asumió la jefatura del Departamento de Administración y Finanzas. Este cambio le permitió una mayor estabilidad laboral y una mejor conciliación con su vida familiar, sin perder los desafíos profesionales que siempre la motivaron. “Pude vivir mi maternidad de manera más presente, sin dejar de aportar ni separarme de la cotidianeidad los contratos”, señala.
En 2018, por motivos personales, Claudia se retiró nuevamente de ST. Sin embargo, el vínculo nunca se rompió. Desde entonces, ha prestado servicios de consultoría a la empresa, participando en negociaciones colectivas, evaluaciones y verificación de contratos, optimización de procesos, cumplimiento de KPI y negociaciones con clientes, entre otros ámbitos estratégicos.
Claudia destaca que, tanto el Gerente General como los distintos liderazgos de la organización, han mantenido siempre una preocupación constante por el cumplimiento normativo y contractual, línea en la que ella misma ha trabajado a lo largo de toda su carrera. “Compartimos una misma mirada: el respeto por la norma y el contrato es clave para el éxito de cualquier empresa”, afirma.
Hoy, observa con satisfacción una cultura organizacional basada en la cercanía, el trabajo en equipo y la colaboración. “He visto mucha conexión entre las personas. Siempre hay disposición a ayudar, a aprender y a hacer las cosas bien”, comenta.
Para Claudia, los valores que han marcado su crecimiento en ST son claros: ética, cumplimiento normativo y transparencia. “Todos estamos expuestos a cometer errores,
pero lo importante es ir de frente y decir la verdad. La confianza y la cercanía son fundamentales para construir liderazgos sólidos y equipos comprometidos”, concluye.